Mucho esfuerzo y poca recompensa

Aunque sobre el asfalto, los resultados son positivos, en la tierra las cosas no van también para Javier Pardo y Adrián Pérez en este año. ...

Aunque sobre el asfalto, los resultados son positivos, en la tierra las cosas no van también para Javier Pardo y Adrián Pérez en este año. En la segunda participación de esta temporada sobre esta superficie se han vuelto con las manos vacías, tras haber acariciado la victoria en su categoría.

Sin embargo, las sensaciones son muy diferentes a las del Rallye de Lorca. Este fin de semana en tierras navarras han rodado en todos los tramos a un ritmo muy alto. La vuelta al Peugeot 208 R2 para afrontar en las mejores condiciones la Beca Junior R2, le ponían como objetivos principales la propia categoría R2 y la categoría Junior. 

Desde el primer tramo se pudo ver un gran duelo entre varios tres pilotos: Aritz Iriondo, Rubén Lapuente y el propio Javier Pardo. Un poco más atrás sin poder seguir el ritmo de éstos venían pilotos de gran experiencia como Manuel Gómez Manzanilla y Alberto Monarri.


Muestra de esta lucha enfervorizada, es claro ejemplo el segundo tramo en el Javier vence a Aritz y llegan a la zona de asistencia separados por tan sólo una décima de segundo. En el tramo siguiente el gallego vence de nuevo al vasco, pero éste no se amilana y en el tramo más largo le endosa nueve segundos, con lo que se regresa de nuevo a las asistencias con una diferencia de ocho segundos a favor de Aritz. Rubén Lapuente se quedaba ya a 19 segundos. 

Con tan sólo tres tramos para el final, de nuevo Javier vence en el primero y Aritz en el segundo por tan sólo ocho décimas de segundo. Con esta tensión, salen al último tramo el más largo con 21 kms de crono, con una diferencia de cinco segundos. Aquí es donde todos los esfuerzos de Javier Pardo y Adrián Pérez se esfuman de repente al sufrir un pinchazo al principio de tramo. Ante la rabia e impotencia, deciden no parar a cambia la rueda con lo que pierden mucho tiempo que los hunde en la clasificación, y lo que es peor, dañan gravemente la parte delantera izquierda de su vehículo, con lo que no consiguen llegar al parque cerrado. 

Con este final, Javier se encontraba contrariado “Quizás haya sido un error mío, he cortado demasiado en una curva y he pinchado, había que intentar ganar. Dejando a un lado este mal resultado, hay que quedarse con lo positivo, y en esto estoy contento porque hemos mantenido un ritmo muy constante y rápido todo el rallye. Había muchos pilotos y muy buenos en la categoría R2, y hemos conseguido estar peleando por la victoria.”

Después de estas semanas sin apenas descanso, ahora llegan unas pequeñas vacaciones en el calendario y a empezar a pensar en la próxima cita en las Islas Canarias.